La situación en esta zona, especialmente afectada por las inundaciones, ha llevado a los vecinos a alertar sobre el riesgo que suponen los socavones de gran tamaño, que a menudo quedan ocultos bajo el agua. Además, la presencia de charcos persistentes y barro acumulado contribuye a la proliferación de mosquitos y a la suciedad generalizada.
Fuentes municipales han explicado que la zona no está urbanizada y forma parte de uno de los ámbitos urbanísticos que quedaron paralizados tras la caída del PAI Benicàssim Golf, debido a condicionantes medioambientales. Por esta razón, el Ayuntamiento no puede ejecutar una urbanización completa con asfaltado, aceras o alcantarillado.
Sin embargo, el consistorio ha realizado reparaciones puntuales para rebajar los socavones cuando ha existido riesgo para la seguridad y ha prestado servicio con bombas de achique en episodios de inundación. La solución definitiva para la urbanización de este sector sigue ligada al desarrollo urbanístico futuro, que debe adaptarse a los condicionantes ambientales y de inundabilidad.
“"Tenemos la calle inundada, plagada de mosquitos y suciedad."
La clave del bloqueo reside en la protección del humedal existente en la zona y el problema histórico de las inundaciones. Una alternativa aprobada implica la construcción de diques para proteger las viviendas cercanas afectadas por las avenidas de agua, una medida considerada más compatible con la preservación del entorno.




