El responsable policial, conocido popularmente por su segundo apellido, cierra una trayectoria profesional que comenzó lejos del uniforme, trabajando como camarero, ayudando en granjas, montando muebles, pintando casas y como repartidor. En 1988, inició su carrera como agente de la policía local en Valladolid, dando comienzo a una vida marcada por el riesgo y la vocación de ayudar.
“"Eran personas que ayudaban a los demás y que corrían hacia el peligro que asustaba a otros para protegerles."
Entre sus intervenciones más memorables, destaca la asistencia en un parto en una vivienda. A lo largo de su carrera, ha sido condecorado en varias ocasiones en Castelló por salvar vidas en casos de infartos o accidentes. También ha vivido momentos de gran tensión, como una agresión con arma blanca en 2020, donde temió por su vida.
En 1995, se incorporó a la Policía Local de Castelló, donde encontró muchos buenos profesionales y vivió momentos significativos. Durante la pandemia, cuestionó algunas órdenes del Gobierno y de la Generalitat, considerándolas ilegales, una postura que, según afirma, fue ratificada posteriormente por el Tribunal Constitucional.
“"Cuando salgas a patrullar, lleva el Código Penal en la mano derecha y la Biblia en la izquierda, porque no todo lo que es legal es justo."
En 2021, con 60 años, asumió el cargo de jefe de la Policía Local de Sant Joan de Moró. Aunque reconoce que su verdadera vocación siempre ha sido el trabajo de calle, en este municipio ha valorado la cercanía con los vecinos. Con su jubilación, deja el cargo a su compañero, a quien desea lo mejor en la nueva responsabilidad.
El responsable policial asegura que siempre ha intentado ser fiel a su juramento de “servir y proteger al ciudadano”, luchando contra las injusticias y buscando soluciones basadas en la paz y el respeto. Padre de cinco hijos y a la espera de su quinto nieto, afronta una nueva etapa vital, pero deja claro que su compromiso no termina con la jubilación.




