Más de dos décadas después de su creación en 2002, el centro sigue sin contar con un edificio propio y continúa compartiendo instalaciones municipales con la UNED en condiciones muy limitadas. Esta situación ha obligado a desplazar cuatro aulas al IES Almadrava por la falta de espacio.
Actualmente, la escuela ofrece enseñanza en seis idiomas —alemán, español para extranjeros, francés, inglés, italiano y valenciano— con un total de 101 cursos y cerca de 2.060 alumnos. Sin embargo, las infraestructuras no están preparadas para acoger este volumen de actividad, ya que no disponen de salón de actos, biblioteca adecuada, archivo, despachos suficientes ni departamentos, y la conserjería se ubica bajo una escalera.
A la falta de espacio se suma la de climatización. El pasado mes de junio, varios alumnos llegaron a desmayarse debido al calor en las aulas, un problema que sigue sin resolverse. La directora, Cristina Palazón, insiste en que las condiciones actuales dificultan seriamente tanto la enseñanza como el aprendizaje.
En el plano académico, uno de los principales problemas es la elevada ratio de alumnado por grupo. En algunos niveles de español para extranjeros se alcanzan los 35 estudiantes por aula, una cifra que el profesorado considera “inadmisible” para el aprendizaje efectivo de un idioma, especialmente en niveles iniciales donde la práctica oral resulta fundamental.
“"Yo no pido más grupos de idiomas, sino que me dejen organizarlos según las necesidades."
Los recortes en personal y organización interna han agravado la situación. Se han eliminado cuatro grupos de italiano, dos de francés y uno de alemán, lo que equivale a la pérdida de al menos un profesor completo. Además, las nuevas órdenes de plantilla han reducido significativamente las horas destinadas a tareas de coordinación y gestión. Uno de los episodios que más malestar ha generado ha sido el cese de la vicedirectora a mitad de curso, comunicado por teléfono y acompañado de la retirada retroactiva de tres nóminas.
La comunidad educativa reclama soluciones urgentes, como la mejora de las infraestructuras con un edificio propio, la reversión de los recortes, la reducción de ratios y una mayor autonomía para adaptar la oferta formativa a la demanda real. La Conselleria de Educación ha indicado que el número de unidades autorizadas responde al número de alumnos matriculados y que existe una instrucción para temperaturas extremas, pero la EOI de Benidorm considera que estas explicaciones no resuelven los problemas estructurales.




