Altea revoca la Medalla de Oro al dictador en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática

El pleno del Ayuntamiento de Altea aprueba retirar la distinción otorgada en 1964, con la abstención del PP y el voto en contra de Vox.

Fachada del ayuntamiento de Altea con balcones y barandillas de hierro, bañada por la luz del sol de la tarde.
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Fachada del ayuntamiento de Altea con balcones y barandillas de hierro, bañada por la luz del sol de la tarde.

El pleno ordinario del Ayuntamiento de Altea ha aprobado revocar la Medalla de Oro concedida al dictador en noviembre de 1964, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática.

La propuesta, presentada por el gobierno local de Compromís y PSOE, salió adelante con el apoyo de los partidos de izquierdas. El Partido Popular se abstuvo, criticando la Ley de Memoria Democrática, mientras que Vox votó en contra, calificándola de «chorrada».
La decisión implica retirar la primera Medalla de Oro que entregó la villa blanca, en aplicación de la legalidad vigente, como la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. El concejal de Compromís y responsable de la Concejalía de Participación, Joaquim Devesa, defendió la moción, explicando que también se dará de baja la medalla del libro de honores y distinciones, haciendo constar expresamente esta revocación. Asimismo, se instará a los servicios municipales a buscar la insignia, aunque se considera poco probable encontrarla.
La condecoración al dictador fue acordada por el pleno del Ayuntamiento de Altea el 26 de noviembre de 1964, bajo el mandato de José María Planelles. En aquel momento, muchos municipios adoptaron esta medida para mostrar su adhesión al régimen durante los conocidos «25 años de paz». Altea justificó la distinción como «testimonio y gratitud por la paz que ha sabido deparar a todos los españoles».

"En una democracia madura, retirar honores a un dictador no debería dividirnos, tendría que unirnos."

el concejal de Compromís
El portavoz del PSOE, Deo Sánchez, aseguró que la propuesta no busca reabrir heridas ni alimentar enfrentamientos, sino «cerrar con serenidad y con sentido institucional una anomalía democrática que no tiene cabida en una administración pública del siglo XXI». Defendió que los reconocimientos institucionales deben estar alineados con los valores actuales de la sociedad, como la libertad, los derechos humanos y la convivencia.
Tras la votación, que salió adelante con el apoyo del gobierno local, parte de los asistentes al pleno aplaudieron la decisión. El concejal de Compromís recordó que el acta de 1964 y la documentación relacionada seguirán existiendo, y que la propuesta busca que la medalla sea devuelta al archivo municipal con una anotación histórica correspondiente, lo que considera «hacer historia, no borrar la historia».