La muerte de una hija sirve como punto de partida para la trama de Después de Kim, la nueva producción cinematográfica de Ángeles González-Sinde. La película, que se estrena este viernes, utiliza el shock inicial para profundizar en las relaciones familiares y la reconstrucción personal, mezclando elementos de drama y thriller con pinceladas de humor.
“"Mis películas generalmente son historias que tienen un detonante muy dramático, una pérdida, y luego vamos viendo cómo esa persona se reconstruye."
Los padres de la joven, que residían en Buenos Aires, viajan a Benidorm para descubrir las circunstancias de la muerte de su hija. La muerte violenta de Kim es el núcleo de la narración, pero principalmente sirve como pretexto para revisar un triángulo materno-paterno-filial que nunca funcionó correctamente. La culpa es uno de los sentimientos que articula el relato, reflejando la sensación de fracaso de los protagonistas como padres.
El personaje interpretado por el actor principal encarna esta deriva emocional, pasando de la molestia inicial por las noticias de su hija a una obsesión con el caso. La historia muestra cómo los personajes van descubriendo una hija que no conocían, en un viaje emocional y narrativo que el actor describe como una "montaña rusa".
La película se basa en una novela homónima de González-Sinde, en la que Benidorm no estaba presente. La ciudad alicantina fue incorporada en la adaptación cinematográfica, con la intención de mostrarla sin caer en la caricatura. La directora destacó la importancia de rodar en Benidorm con cuidado, ya que la ciudad, conocida por su ambiente vacacional, contrasta con el dolor de los personajes, creando un contexto único para la historia.
El personaje de Kim, aunque ausente, está presente en toda la película a través de los objetos y lugares que la definían. El proceso de montaje fue crucial para dar forma final a la historia, con una reducción significativa del metraje original para dejar espacio a la interpretación del público.




