La fiesta de la "nit dels focs de Sant Joan" en Xàbia fue un evento multitudinario, atrayendo a miles de personas que participaron en los rituales tradicionales. Los primeros en saltar las hogueras fueron los quintos de "A trompicons", marcando el inicio de uno de los actos festivos más masivos de la Marina Alta.
Los participantes siguieron el ritual, portando una corona de "vidriella" y un puñado de "faves seques". En la última hoguera, dedicada a trastos viejos, arrojaron la corona y pidieron un deseo, creando una noche descrita como mágica.
Para aquellos que alargaron la celebración, la noche concluyó con un chapuzón refrescante en la playa.




