El colectivo docente de Dénia eligió ayer los libros como "armas" simbólicas para condenar la agresión policial sufrida por una profesora el pasado domingo en València. Bajo el lema «Leer es resistir», los representantes del profesorado iniciaron un tranquilo paseo desde la Glorieta hasta la zona de la Cruz Roja, pasando ante las terrazas de la principal arteria comercial de la ciudad.
Con su característica camiseta verde y ejemplares de obras literarias en las manos, los docentes quisieron visibilizar no solo su condena a la violencia, sino también los problemas que afectan a la enseñanza pública. En la cuarta semana de huelga general, la movilización buscaba concienciar a los visitantes de que Dénia no es solo un destino turístico, sino que también afronta retos como docentes mal pagados y aulas masificadas.
Tras el paseo, los participantes se concentraron frente al Hotel Mediterráneo para una "sentada" donde conversaron sobre libros y la huelga, con una presencia policial mínima. Esta acción se enmarca dentro de una estrategia de "movilización sosegada" para hacerse visibles sin recurrir a la violencia.
Como parte de esta misma táctica, el lunes por la mañana ya se había llevado a cabo otra acción: docentes cruzaron lentamente un paso de cebra en uno de los accesos principales a la ciudad para retener el tráfico, demostrando que "no se necesitan ni siquiera piquetes" para hacer oír su voz, sino "mucho temple y fe en la enseñanza pública".




