Estas actuaciones buscan mejorar la imagen de una instalación que soporta diariamente el paso de numerosos viajeros y que ha recibido críticas constantes por su apariencia y sus deficiencias. La intervención se centra en la eliminación de pintadas y en la mejora visual de distintos elementos de la estación, situada en la calle Mestre José Monjo Ferrer, junto a los juzgados.
La actual estación entró en funcionamiento el 7 de mayo de 2018, con un presupuesto superior a los 257.000 euros, financiados por el Plan Confianza de la Generalitat. Su puesta en marcha permitió retirar los autobuses de la plaza Arxiduc Carles, donde se había concentrado el tráfico interurbano durante años. Sin embargo, esta solución nació con la condición de provisional, a la espera de una futura terminal intermodal que, ocho años después, continúa sin fecha.
Desde su inauguración, la terminal ha acumulado reproches por problemas de espacio, maniobrabilidad y comodidad para los usuarios. Con el tiempo, las críticas se han extendido a la falta de sombra, la escasa protección frente a la lluvia, la ausencia de servicios suficientes y la deficiente información para los viajeros. Recientemente, la falta de información fue un tema destacado en el Consell de Participació Veïnal de Dénia, donde las asociaciones vecinales reclamaron mejoras y propusieron la instalación de un panel electrónico con información actualizada.
Los trabajos actuales de repintado y limpieza de grafitis se suman a otras actuaciones recientes, como la ampliación de zonas de sombra. Estas intervenciones alivian algunos de los problemas más visibles, pero no resuelven el debate de fondo: Dénia sigue dependiendo de una estación concebida como provisional para ordenar un servicio esencial en una ciudad turística, cabecera comarcal y con una intensa movilidad diaria.




