Una noche de agosto de 1993, Juan, un joven de 27 años conocido como Juanito, fue asesinado por su propia familia en Dénia, tras una discusión. El crimen fue seguido por un descuartizamiento y un entierro clandestino en el corral de la casa familiar, situada en la calle Hospital, cerca de las murallas del Castillo de Dénia.
En el crimen estuvieron implicadas al menos tres personas: el padre, Juan; la madre, Antonia; y una hermana, Mariluz. Durante años, convivieron con los restos óseos sin informar a los otros siete hermanos de la víctima, que preguntaban constantemente por el paradero de Juanito.
En el año 2000, presionada por el resto de hijos, Antonia presentó una denuncia ficticia por desaparición ante la Comisaría de la Policía Nacional. La denuncia no prosperó, ya que se trataba de un adulto y la desaparición podía ser voluntaria. No obstante, se realizaron indagaciones en el vecindario del barrio de Les Roques.
Poco después, la familia abandonó la casa. Antes de marcharse, Juan padre cubrió el lugar donde había sepultado a su hijo con una escalera. El padre falleció en 2009.
El pasado 1 de enero de 2026, Mariluz, la hermana implicada, decidió confesar. Según su relato, ella y sus progenitores son los responsables del crimen, ocurrido supuestamente por la dependencia de las drogas de Juan. La confesión señala al padre como el autor del descuartizamiento con grandes cuchillos, aunque no está claro quién fue el autor material del asesinato.
A pesar de la confesión de Mariluz, la causa no se ha reabierto judicialmente, ya que el Código Penal establece una prescripción de veinte años para estos delitos, y el juez consideró que ya había prescrito en 2013.
La familia, indignada por la posible impunidad, decidió actuar por su cuenta. Contrataron a una empresa y comenzaron a excavar en la vivienda, que ha sufrido reformas sustanciales desde el crimen. El 3 de junio de 2026, aparecieron unos cinco huesos.
La Policía ha levantado los restos, que serán sometidos a análisis de ADN para confirmar la fecha de la muerte y la identidad de la víctima. La familia, que ha tomado muestras de saliva, anhela poder enterrar a Juanito en paz.




