El evento, organizado por Els Magazinos y Cervezas Turia, ha contado con la presencia de Vicent Todolí, reconocido experto en arte y citricultor, quien ha recuperado olivos en un bancal de la Penya Foradada en la Vall de Gallinera. Todolí, que ha dirigido museos como la Tate Modern de Londres, ha destacado la conexión del aceite con la tierra y la tradición milenaria del olivo.
“"Allá donde voy, llevo mi aceite. Expresa la conexión con la tierra y la tradición milenaria de los olivos. Además, es equilibrio y delicadeza."
Después de dos años sin producir debido al incendio que asoló la Vall d'Ebo, Todolí ha vuelto a recolectar olivas y elaborar su aceite, llamado Tot Oli. Ha subrayado que los campos cultivados actúan como cortafuegos naturales y que el abandono agrícola abre una "herida" por donde entra el urbanismo depredador.
La cocinera Diana Cervera ha ofrecido una degustación de platos que evocan el paisaje histórico de la Marina Alta, desde las almadrabas romanas hasta la cocina andalusí. Entre las propuestas, un "bonito en semisalazón con turrón de almendra" y una coca de aceite y sal con sobrasada y miel, que recuerdan la repoblación mallorquina. La feria también ha contado con la participación de productores como Tossut Agroecologia Sostenible de Pedreguer, Castell de la Costurera de Balones, Alfaoliva de Alfafara, Oli de Bèrnia de Benissa, La Masia de la Mota de Alcoi, Señoríos de Relleu de Relleu y Oleum Auri de Beas del Segura (Jaén).
La etnolingüista Roser Cabrera, autora del libro Del bancal al setrill. Estudi etnolingüístic de l'olivera i l'oli, ha destacado la fuerza socializadora del aceite y ha hecho un llamamiento a "escampar como una mancha de aceite" los cultivos, un deseo compartido por todos los asistentes a la feria. El historiador Javier Calvo ha complementado la jornada con un recorrido por la historia del arte con el olivo como leitmotiv.




