Gunnar Fredrik Finsen, nacido en Hamburgo en 1907, fue una figura clave en la asistencia médica durante la Guerra Civil Española. Llegó a España en 1937, falsificando su pasaporte islandés para unirse al Hospital Sueco-Noruego de Alcoy, donde ejerció como radiólogo. Su tarea consistía en localizar metralla en los heridos y guiar a los cirujanos, una labor que él mismo describió como «buscar una aguja en un pajar».
Durante su estancia en España, Finsen visitó Madrid, donde quedó profundamente impresionado por la resistencia de la ciudad. Colaboró con la ambulancia escocesa y resolvió problemas prácticos, como la falta de pinzas para cambiar vendajes en el Hotel Palace, convertido en hospital. Tras siete meses, abandonó España en octubre de 1937, pero su experiencia lo marcó profundamente.
Su vida continuó con eventos significativos, incluyendo la Guerra de Invierno en Finlandia y su participación en la resistencia noruega durante la Segunda Guerra Mundial. Después de ser prisionero de guerra y fugitivo, terminó la guerra como jefe del servicio médico naval de la Marina Real Noruega en Londres. A pesar de no ser ciudadano noruego, sirvió en el ejército, la aviación y la marina de este país.
Después de la guerra, Finsen regresó a Noruega, pero su conexión con Calp se mantuvo. Desde 1950, pasó cada verano en la localidad, primero en el Parador y luego alquilando un chalet. En 1951, adquirió su propiedad definitiva, un chalet con vistas a las Salinas y al Peñón de Ifach. Las autoridades franquistas nunca supieron de su pasado como médico republicano.
Gunnar Finsen se jubiló en 1977 y se estableció definitivamente en Calp, donde pasó los últimos nueve años de su vida. Murió en agosto de 1986, a los 78 años, y fue enterrado en el cementerio municipal, con el epitafio «Un hombre noble». Su historia es un testimonio de la profunda conexión que estableció con Calp, un lugar que eligió como hogar final después de una vida llena de aventuras y compromiso.




