La demolición del icónico complejo, situado en las afueras de Cabanes, marca el fin de una era para miles de personas que visitaron la discoteca durante años. La empresa estadounidense Copart, especializada en subastas en línea de vehículos siniestrados, averiados y usados, ha adquirido la propiedad por aproximadamente 300.000 euros.
El proceso de compra comenzó en noviembre de 2024, cuando la empresa contactó con el Ayuntamiento de Cabanes. La alcaldesa, Virginia Martí, recuerda que el contacto inicial se produjo poco después de una DANA, generando cierto escepticismo en el consistorio. La ubicación de la parcela en suelo no urbanizable ha sido un factor clave que ha limitado proyectos anteriores.
Para poder implantar su actividad, Copart necesita una Declaración de Interés Comunitario (DIC), una autorización de la Generalitat que acredite que el uso del suelo se ajusta a la Ley de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje de la Comunitat Valenciana (Lotup). Este trámite ya está en proceso para la creación de una gran campa de coches que serán subastados por internet.
La discoteca Pirámide y, posteriormente, el salón de banquetes San Lázaro, cerraron sus puertas tras pasar por varias manos y entrar en concurso de acreedores. La propiedad quedó en proindiviso entre varias entidades, incluyendo bancos y la Sareb. En noviembre de 2021, el inmueble se publicitó en plataformas de compra-venta por 940.000 euros, un precio que se redujo hasta los 300.000 euros para atraer inversores. La compra-venta finalizó a finales de 2025.
La alcaldesa de Cabanes señala que, además del precio de compra, hay que sumar las importantes deudas que arrastra el complejo desde su última etapa en funcionamiento, como el IBI y otros tributos. Esta transacción supone el final definitivo de una era nostálgica en la localidad.




