La medida se plantea como último recurso ante la falta de progreso en la negociación abierta entre Educación y los sindicatos convocantes de la huelga, iniciada el pasado día 11. Esta decisión se ha tomado tras una reunión de equipos directivos de centros de distintas etapas educativas celebrada en Picanya.
Los firmantes reclaman compromisos verificables sobre las principales reivindicaciones planteadas por las organizaciones sindicales, entre ellas STEPV, CCOO, UGT, CSIF y ANPE. En un manifiesto conjunto, sostienen que la situación de la educación pública valenciana es "cada vez más insostenible".
Los equipos directivos aseguran que su intención no es abandonar los centros, sino defenderlos. Han destacado que han sostenido la actividad educativa en situaciones límite como la pandemia, la falta de personal, los cambios normativos constantes, las emergencias y la infrafinanciación.
En este contexto, advierten de que, si no hay una respuesta suficiente por parte de la Conselleria, promoverán nuevas medidas de presión "coordinadas, proporcionadas y colectivas", incluyendo la dimisión coordinada de los equipos directivos como medida extrema.
Los firmantes piden a Educación que deje de "ganar tiempo" y presente una propuesta con compromisos concretos, un calendario definido y un presupuesto suficiente. Consideran que la educación pública valenciana necesita "soluciones estructurales, no declaraciones vacías".
El manifiesto también denuncia carencias estructurales, sobrecarga burocrática, insuficiencia de recursos y una respuesta que consideran claramente insuficiente por parte de la Conselleria ante las necesidades que afectan al alumnado, al profesorado y a las familias. Además, rechazan cualquier intento de confrontar a profesorado y familias, defendiendo que mejorar las condiciones educativas supone proteger el derecho del alumnado a una atención de calidad.




