Alaquàs celebra el centenario de Karpa con una exposición sobre su legado creativo

La muestra en el Castell-Palau de Alaquàs explora la obra de Rafael Miguel Català Lucas, figura clave del cómic valenciano, el diseño y los juegos.

Imagen que evoca el universo creativo de Karpa, con elementos de cómic, diseño gráfico y juegos de mesa, en un ambiente de castillo valenciano.
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Imagen que evoca el universo creativo de Karpa, con elementos de cómic, diseño gráfico y juegos de mesa, en un ambiente de castillo valenciano.

El Castell-Palau de Alaquàs acoge una exposición dedicada a Rafael Miguel Català Lucas, conocido como Karpa, una figura fundamental del cómic valenciano, para conmemorar el centenario de su nacimiento y mostrar su amplio legado creativo.

La exposición, titulada 100 años de Karpa, podrá visitarse del 15 al 29 de abril y ofrece un recorrido biográfico y visual por la trayectoria de este autor originario de Nules. La muestra no sigue un planteamiento cronológico estricto, sino que busca poner en circulación su obra a través de figuras que han pasado de mano en mano y de generación en generación.
El proyecto, comisariado por Carles Gómez Recatalà y Carlos Gómez Mechó, pone el foco en la diversidad de registros que Karpa desarrolló. Incluye reproducciones de su etapa en Editorial Valenciana y sus creaciones para la industria juguetera, con una atención especial a los diseños de los icónicos Juegos Reunidos Geyper.
El montaje expositivo reúne piezas en diversos formatos, como quince lonas de gran formato dedicadas a sus personajes y diseños, un espacio de reconocimiento institucional a su trayectoria y un gran rompecabezas de cubos que invita al público a interactuar con su iconografía. El objetivo es mostrar un universo creativo mucho más amplio, ya que Karpa creó una gran cantidad de figuras a lo largo de su carrera.
Rafael Miguel Català Lucas, nacido en Nules en 1926, se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y se convirtió pronto en una figura central de la llamada Escuela Valenciana del cómic. Su estilo, caracterizado por un trazo seguro, una narrativa clara y un humor "blanco y popular", definió el tebeo infantil de la posguerra y la transición.
Además del cómic, Karpa tuvo una prolífica actividad en publicidad, identidad corporativa y comunicación visual, así como una obra pictórica con un interés especial por la luz y el retrato. En 1992, la Generalitat Valenciana le concedió la Medalla de Oro al Mérito Cultural. Falleció en València en el año 2000, manteniendo siempre el vínculo con su pueblo natal.