La exposición 'Rosas de Paterna' recupera la memoria de las veinte mujeres fusiladas

La muestra de la fotoperiodista Eva Mañez, en la Casa de la Dona de Paterna, visibiliza las historias silenciadas de la represión franquista.

Imagen de objetos personales antiguos, como un sujetador y zapatos de tacón, sobre una superficie oscura.
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Imagen de objetos personales antiguos, como un sujetador y zapatos de tacón, sobre una superficie oscura.

Una investigación de diez años liderada por la fotoperiodista Eva Mañez ha culminado en la exposición 'Rosas de Paterna', que se inaugura hoy en la Casa de la Dona de Paterna para honrar la memoria de las veinte mujeres fusiladas durante la represión franquista.

Más de 2.000 personas fueron ejecutadas en Paterna durante el franquismo, de las cuales veinte eran mujeres. Sus historias, a menudo olvidadas, son ahora el foco de esta exposición, que estará disponible hasta el 23 de abril.
Durante una década, Eva Mañez ha dedicado su trabajo a seguir las exhumaciones y a investigar entre más de 2.000 expedientes para reconstruir las vidas de estas mujeres, que tenían entre 21 y 65 años y ejercían diversas profesiones, desde amas de casa hasta enfermeras, trabajadoras del campo, concejalas o militantes sindicales.

"Cuando una mujer es fusilada y luego pasan cuarenta años de franquismo, la estima, la vergüenza y el señalamiento para las familias es muy grande."

Eva Mañez · Fotoperiodista
Entre las víctimas se encuentran Rosario de València, Trinidad de Torrent y Rosa de Cullera. Mañez subraya la dificultad de encontrar información sobre algunas de ellas, ya que fueron "doblemente condenadas: primero a la muerte y después al olvido".
Jesús Espinós, familiar de Mercedes Martínez de Camporrobles, ilustra esta realidad. La historia de Mercedes, que nunca fue a la escuela, fue violada a los 14 años y fusilada con su marido al final de la guerra, permaneció oculta hasta el 2012. Espinós noveló su trágica vida.
La exposición no solo recupera sus historias, sino que también muestra imágenes de los objetos personales encontrados en las fosas, como un sujetador o unos zapatos de tacón, elementos que ayudan a reconstruir la memoria de estas mujeres gracias a la perseverancia de las familias y proyectos como el de Eva Mañez.