Las historias personales de diez hombres, que fueron represaliados y asesinados por el régimen franquista entre agosto de 1939 y diciembre de 1940, han salido a la luz con su exhumación en el Cementerio de Paterna. Estas personas, civiles que apoyaron al bando republicano, fueron detenidas y ejecutadas por motivos políticos, como la afiliación a sindicatos o partidos, incluso años después de finalizada la guerra.
La mayoría de los exhumados fueron detenidos mientras trabajaban, evidenciando su inocencia. Fueron hallados en las fosas 112 y 126, formando parte del total de 2.238 personas asesinadas y enterradas en Paterna. La recuperación de sus restos representa un acto de reparación para sus familias.
Entre los exhumados se encuentra Eliseo Garrido Benavent, agricultor de Castelló de la Ribera, fusilado el 29 de agosto de 1939. Salvador Fuertes Llorens, de la Pobla de Vallbona, militante de Esquerra Republicana y guardia de campos, fue asesinado el 29 de agosto de 1940. Pedro Senabre Hernández, obrero y guardia de asalto de Moncada, fue fusilado el 27 de agosto de 1940.
También se ha recuperado la memoria de Francisco Garrigós Cremades, ferroviario afiliado a UGT de Xixona, fusilado el 14 de septiembre de 1940, y su hijo, que vio conmutada su pena de muerte. Amadeo Lechiguero Ferrando, agricultor de Sueca de 23 años, fue asesinado el 30 de noviembre de 1939, seis meses después de que su hermano fuera fusilado en la misma localidad.
Francisco Folch Peris, vocal de la CNT de Sollana, fue detenido al volver de la guerra y fusilado el 30 de noviembre de 1939. Juan Bautista Boloix Llop, agricultor de Albalat de la Ribera, fue acusado falsamente y fusilado en diciembre de 1939. Miguel Miralles Serer, de quien no ha trascendido su historia, también ha sido exhumado.
Salvador Oller Piera, chófer de Riola, fue fusilado el 30 de noviembre de 1939 a los 31 años, considerado inocente por sus familiares. Finalmente, Vicente Salón de las Nieves, agricultor afiliado a la CNT de Cullera, fue detenido por la denuncia de un vecino y fusilado, según ha relatado su bisnieta, la periodista Mónica Ros.




