La iniciativa ha permitido a los participantes descubrir una nueva forma de relacionarse con el mar. "Es muy entretenido y beneficioso para ellos", explica Raúl, primo de Martina, una de las niñas participantes en la actividad acuática.
Para muchos de los asistentes, era la primera vez que subían a una tabla de surf. Las familias destacan que cada entrada al agua les ayuda a ganar confianza y a afrontar nuevos retos con más seguridad.
Los monitores de la escuela Mediterranean Surf han adaptado los ejercicios a las necesidades de cada participante, garantizando una práctica segura. La jornada, dirigida a niños y jóvenes de entre 3 y 24 años, ha combinado surf, surf de remo, juego y terapia.
El objetivo principal, remarcado por los organizadores, no es el rendimiento deportivo, sino fomentar la autonomía, la movilidad y las habilidades sociales. Se busca que el mar se convierta en un espacio de integración y superación personal.




