La movilización parte de un grupo de alrededor de 40 vecinos que, desde hace semanas, mantiene el pulso contra estos apartamentos. Las obras están cerca de finalizar y se ubican en los bajos y el patio interior de los edificios en los que residen. Los vecinos consideran que este proyecto contribuye a la "turistificación del barrio" y a la "pérdida de identidad y del comercio tradicional".
El proyecto, promovido por la empresa Marina Nou Fontana, contempla la creación de 15 apartamentos. Inicialmente, la mercantil solicitó una licencia para uso turístico, pero el expediente quedó afectado por la moratoria municipal que limita este tipo de autorizaciones, lo que supuso su suspensión. Tras ello, la empresa reorientó el proyecto y presentó una declaración responsable para encajar la actuación como uso residencial comunitario, la fórmula conocida como coliving.
Esta tipología se plantea como alojamiento de media estancia, a partir de 11 días, con espacios comunes compartidos entre usuarios, incluyendo una piscina que actualmente se está ejecutando en el patio central de la manzana. La construcción de esta piscina provocó la primera movilización de los vecinos, que se opusieron a que una grúa de grandes dimensiones sobrevolara la carga de gran tonelaje de la piscina prefabricada por encima de los tejados de las viviendas. Finalmente, consiguieron parar la instalación de dicha piscina, que, según relatan los vecinos, ha acabado construyéndose de obra.
Además de este episodio, el conflicto entre los vecinos y la empresa ha ido escalando. Los residentes denuncian que la empresa constructora ha llevado a cabo canalizaciones a través del garaje comunitario sin contar con la autorización de la comunidad de propietarios. Afirman que "forzaron la puerta para poder acceder al garaje a realizar esta intervención después de que en la junta de propietarios del día anterior los prohibiésemos expresamente".
“"Nos asusta que Patraix siga el camino de otros barrios como Russafa, El Carme o el Cabanyal, donde el auge de apartamentos turísticos y fórmulas similares ha transformado el tejido social y comercial."
Los convocantes plantean la concentración del 23 de abril como una nueva muestra de rechazo vecinal a este proyecto concreto y como una llamada de atención sobre el impacto de este tipo de proyectos en los barrios residenciales de la ciudad. Este caso se enmarca en un momento de creciente sensibilidad en torno al debate sobre la turistificación y la crisis de la vivienda, donde se reproducen los movimientos vecinales de rechazo a los proyectos de alojamientos turísticos o de corta estancia.




