Dansa València cierra con una reflexión sobre el legado y el paso del tiempo

El festival de danza de la Comunitat Valenciana concluye con la actuación de Mal Pelo en el Teatre Principal y otras propuestas.

Imagen genérica de una actuación de danza contemporánea en un escenario con luces tenues.
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Imagen genérica de una actuación de danza contemporánea en un escenario con luces tenues.

El festival de danza y artes del movimiento de la Comunitat Valenciana, Dansa València, encara su recta final este domingo con una reflexión sobre el legado a través del tiempo y las generaciones.

La compañía Mal Pelo, fundada por Maria Muñoz y Pep Ramis y reconocida con el Premio Nacional de Danza 2002, será la encargada de cerrar el festival este 19 de abril en el Teatre Principal con su obra We. Nosaltres i els temps. El espectáculo se inspira en el poema Separation de John Berger para adentrarse en el viaje, la emigración y la pérdida del sitio, indagando en la comunidad y el principio básico del movimiento: caminar.
La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, asistirá a la clausura en el Teatre Principal. Además, durante la mañana, se podrán ver los espectáculos Gush is Great de Production Xx en el Centre del Carme y Oroimen de Akira Yoshida en la Plaza del Mercado.
El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge Gush is Great, una propuesta de los franceses Production Xx. Esta experiencia hipnótica, interpretada por cinco jóvenes, es una oda a la rebelión dulce y a la necesidad de reinvención. La producción internacional de esta edición de Dansa València ofrece una vivencia sensorial que mezcla poesía cruda y tensiones contemporáneas, donde la lentitud se convierte en un acto de resistencia.
La jornada de clausura se completa con dos propuestas que exploran la construcción del 'yo' desde distintas perspectivas. En el Teatre Rialto, la canaria Paula Quintana presenta su solo de danza Atlas de anatomía, que conjuga influencias afrolatinas, herencia andaluza y el presente europeo. La pieza profundiza en la identidad y reivindica la periferia desde la condición de isleña de la creadora, acompañada por un coro de voces en directo.
Finalmente, en la Plaza del Mercado, el espacio público cobra protagonismo con Oroimen de Akira Yoshida. Este bailarín, formado en 'breaking' y danza contemporánea, propone una reflexión escénica sobre la identidad. La obra muestra un personaje que, tras perder el contacto con la realidad, busca ser comprendido en un viaje rememorativo a través de la memoria de las acciones vividas.