La Comunitat Valenciana avanza en la valorización de residuos con una iniciativa pionera que permite convertir la biomasa vegetal, como restos de poda y matorrales, en carburantes de alto valor. Este proyecto, denominado Pyrofuel, no solo busca aprovechar recursos que antes se consideraban desaprovechados, sino también disminuir significativamente el riesgo de incendios forestales en las montañas valencianas.
El Instituto de Tecnología Química (ITQ), un centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València (UPV), es uno de los actores clave en esta investigación. Su labor se centra en el desarrollo de nuevos catalizadores que aceleran y optimizan las reacciones químicas necesarias para la producción de combustibles de alta calidad a partir de la biomasa.
El proyecto, financiado con más de 1,5 millones de euros, tiene como objetivo reducir el riesgo de incendios, evitar el desperdicio de biomasa y mejorar la eficiencia energética en un 30%.
La tecnología empleada es la pirólisis térmica, un proceso que descompone los residuos a temperaturas de entre 400 y 600 grados sin oxígeno. Esta técnica genera biolíquidos que, posteriormente, son refinados para obtener combustibles similares al queroseno o al diésel, aptos para la aviación y el transporte terrestre. Además, se estima que este sistema puede reducir las emisiones de CO2 hasta en un 17%, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental.
El proyecto Pyrofuel está liderado por la empresa Meryt Catalysts & Innovation y cuenta con la colaboración de otras entidades como I2con y Neoliquid. Esta cooperación entre la investigación y la industria es fundamental para impulsar una bioeconomía sostenible y mejorar la logística de recogida y transporte de la biomasa, asegurando un aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles en el territorio valenciano.




