Las presas son clave para retener la devastación del agua, según expertos

Un vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos subraya la importancia de las infraestructuras hidráulicas ante catástrofes naturales.

Imagen genérica de una presa de agua en un paisaje mediterráneo, destacando su estructura de ingeniería.
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Imagen genérica de una presa de agua en un paisaje mediterráneo, destacando su estructura de ingeniería.

Un vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos ha destacado que las grandes infraestructuras hidráulicas, como las presas, son fundamentales para contener la devastación del agua y proteger a las poblaciones.

Tras la reciente DANA, el debate sobre las obras hidráulicas ha ganado relevancia. La falta de actuaciones previstas desde hace décadas ha obligado a las administraciones a reaccionar, poniendo de relieve el papel crucial de presas como la de Forata para mitigar los efectos de las catástrofes.
El II Congreso de Patrimonio de Obras Públicas y de la Ingeniería Civil, celebrado recientemente en la Comunitat Valenciana, reivindicó estas instalaciones no solo por su valor patrimonial, sino también por su capacidad para garantizar el abastecimiento y la seguridad de las poblaciones aguas abajo.

"El Gobierno se resiste a construir presas, pero son lo que de verdad retiene la devastación del agua."

un vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
En la Comunitat Valenciana, existen ejemplos significativos como la presa de Tibi, del siglo XVI, la segunda más antigua de Europa, y el pantano de Elche. Estas infraestructuras, además de su función de riego y abastecimiento, demostraron su importancia durante la DANA.
En el Turia, las presas de Benagéber, Buseo y Loriguilla evitaron daños mayores. En el Júcar, embalses como Contreras, Alarcón o Tous tampoco tuvieron problemas. El caso de Forata, en el río Magro, fue determinante, ya que recibió una avenida de 2.100 m³/s y solo soltó 1.000 m³/s, reduciendo el pico a la mitad y retrasándolo cuatro horas. Sin estas presas, la catástrofe hubiera sido mucho mayor.
Proyectos como la presa de Cheste en el barranco del Poyo, o las de Villamarchante (Turia), Marquesado (Magro) y Sellent (Júcar), previstas en el Plan Hidrológico de 2001, no se llevaron a cabo debido a un cambio de política que priorizó las desaladoras. Estas, en algunos casos, se construyeron en zonas inundables o funcionan a medio gas, sin solucionar el problema de seguridad.
Actualmente, se plantean obras de protección basadas en llanuras inundables, como el desvío del barranco de la Saleta hacia el Turia, considerado insuficiente por algunos expertos. La sostenibilidad, según los ingenieros, implica mantener las presas para hacer sostenible el sistema y ofrecer protección ante avenidas y sequías.