La pieza, titulada Mare dels Desamparats, ha sido encargada por la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados. El objetivo es que esta advocación histórica tenga una marcha propia en el repertorio procesional, con un carácter de solemnidad y luminosidad, en plena sintonía con el espíritu emotivo y festivo de la procesión.
El lenguaje musical de la marcha se apoya en una estética claramente mediterránea, donde la luz, la calidez y la naturalidad del discurso sonoro predominan sobre la tensión dramática. La música avanza con nobleza y elegancia, envolviendo el caminar sereno de la Virgen en un clima de cercanía y emoción compartida, según ha informado el Arzobispado de Valencia.
“"Uno de los ejes expresivos de la obra es la imagen de una Virgen cercana: una Madre que ama, comprende y acompaña."
Esta idea se traduce en una escritura melódica especialmente cuidada, amplia y cantabile, donde la dulzura y la expresividad ocupan un lugar central. Las líneas temáticas buscan generar una sensación de acogida y consuelo, apelando directamente a los sentimientos más íntimos del oyente desde la sencillez y la sinceridad musical.
Como elemento simbólico de especial relevancia, la marcha incorpora una cita explícita del Himne de la Mare de Déu dels Desamparats de Lluís Romeu, integrada de forma orgánica dentro del discurso musical. Esta referencia actúa como un puente entre la memoria colectiva y la creación contemporánea, intensificando el vínculo emocional entre la música y la devoción del pueblo valenciano a su Madre.
En conjunto, Mare dels Desamparats se presenta como una obra concebida desde el respeto a la tradición, pero con una voz personal y actual. Una marcha pensada para acompañar, sostener y engrandecer un momento profundamente arraigado en la identidad espiritual y cultural de València.




