La alianza entre Llorca y Mompó blinda al PPCV ante las presiones internas

El acuerdo territorial entre los presidentes de la Generalitat y la Diputación consolida su poder, a pesar de las contradicciones con Vox y los equilibrios internos del partido.

Imagen genérica de una alianza política, con dos manos estrechándose sobre un documento.
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Imagen genérica de una alianza política, con dos manos estrechándose sobre un documento.

La alianza entre los presidentes de la Generalitat y la Diputación de Valencia, Juanfran Pérez Llorca y Vicent Mompó, respectivamente, blinda al PPCV ante las presiones internas y externas, consolidando su control sobre el partido.

Este acuerdo territorial, que acentúa las contradicciones de un partido cada vez más condicionado por Vox y sus equilibrios internos, ha generado diversas tensiones. Una de las más destacadas es la situación de Cáritas, que ha quedado bajo sospecha para las dos derechas valencianas tras anunciar su recurso contra el decreto que permitirá regularizar la situación de cerca de 100.000 personas en la Comunitat Valenciana.
La dependencia de Vox lastra cualquier margen de autonomía de Pérez Llorca. A esta cesión, que contradice el núcleo ideológico del PP, se sumó antes la negativa a abrir un debate sobre una tasa turística. Posteriormente, la reflexión sobre la reforma de la financiación impulsada por el Gobierno, un asunto clave para la Comunitat Valenciana, tampoco recibió la atención necesaria.

La Conferencia Episcopal Española, con Cáritas a la cabeza, defiende el proceso de regularización de inmigrantes; también lo hacen la CEOE y los sindicatos, en uno de esos grandes consensos a los que ya no estamos acostumbrados.

Según el Banco Central Europeo, el 80% del crecimiento económico registrado en España entre 2019 y 2025 se explica por la aportación de la población extranjera, desarmando los relatos partidistas. La coherencia parece desatendida para seguir alimentando los postulados de Vox, a cambio de unos presupuestos que no llegan.
La alianza entre Pérez Llorca y Mompó atraviesa su mejor momento. Ambos conocen el mapa de la militancia en cada comarca y, con esta mayoría tan sólida, nadie en la dirección nacional del partido se atreverá a mover un dedo en su contra. Este blindaje tiene el precio para el presidente de la Generalitat de ajustar su discurso a las exigencias de la dirección nacional de no incomodar a Vox, especialmente en plena negociación en Aragón y Castilla y León.
En la Diputación, Mompó gobierna gracias al apoyo de Ens Uneix, que ha desplegado una intensa actividad en municipalismo, feminismo y memoria histórica, tres ámbitos vetados por el PPCV en las Corts. No se entiende por qué el Palau de la Generalitat no aplica la misma flexibilidad transversal que la Diputación, donde son capaces de mostrarse tan transversales como la propia sociedad.
En la Vall d'Albaida, se espera que Ens Uneix rompa con el PP y Vox meses antes de las elecciones de mayo de 2027 para presentarse con perfil progresista y revalidar la mayoría absoluta, relegando de nuevo al PSOE. Después, y en función de los resultados, decidirán en la Diputación con quién pactan, ya que volverán a ser decisivos.