La formación de extrema derecha ha hecho de la inmigración su principal instrumento de control al jefe del Consell, a quien invistió con sus votos hace cuatro meses. En los últimos plenos de la cámara autonómica, los representantes de Vox han introducido constantemente cuestiones relacionadas con la población migrante, ya sea mediante Proposiciones No de Ley, interpelaciones o preguntas orales a consellers.
Esta estrategia se ha intensificado, llevando el tema al centro del debate que más expectación genera políticamente: las sesiones de control a Llorca. La población extranjera representa casi uno de cada cinco habitantes en la Comunitat Valenciana, con aproximadamente 100.000 personas en situación irregular, un 1,8% del total. Este porcentaje, a pesar de ser reducido, concentra el 80% de las preguntas que Vox ha formulado al president.
“"¿Cuál es el impacto económico que están teniendo las políticas de fomento de la inmigración masiva en los servicios públicos de la Comunidad Valenciana, especialmente en el régimen de acogida de menores, y qué medidas tiene previsto adoptar para evitar su deterioro y posible colapso?"
El síndic del PSPV, José Muñoz, y Joan Baldoví, de Compromís, también han registrado preguntas para la próxima sesión de control, enfocadas en la gestión del gobierno y sus intereses. Sin embargo, la insistencia de Vox en la inmigración ha llevado a una situación donde el president Llorca, al igual que su predecesor Carlos Mazón, ha aceptado el marco discursivo de los voxistas para mantener su respaldo.
Esta reiteración en el tema, según los analistas, busca posicionar la inmigración en el centro del debate público, un asunto que favorece electoralmente a Vox, a pesar de que la población migrante irregular represente una parte minoritaria del total de habitantes de la Comunitat Valenciana.




