Los números ofensivos del Valencia Basket fueron excepcionales, con un 77% de acierto en tiros de dos puntos (30/39) y un 72% en triples (10/14). Esta precisión, combinada con un mayor volumen de lanzamientos, fue clave para la victoria, a pesar de que el Milán también mostró una alta eficiencia en tiros de dos (92%, 21/23).
El factor más decisivo del partido fue el rebote ofensivo: 13 para el Valencia Basket frente a los 5 del Milán. Ocho posesiones extra en un partido de este nivel marcan una diferencia estructural, una ventaja competitiva directa.
Este dominio en el rebote ofensivo, con 13 capturas por parte del Valencia Basket frente a las 5 del Milán, proporcionó ocho posesiones adicionales, una ventaja crucial. Además, el juego colectivo del conjunto valenciano se reflejó en las 24 asistencias repartidas, superando las 19 de su rival, indicando una mejor circulación del balón y generación de oportunidades.
El último cuarto fue determinante, con un parcial de 24-13 a favor del Valencia Basket. Después de ir por detrás durante gran parte del partido, la defensa valenciana se intensificó, provocando un colapso ofensivo en el Milán, que solo anotó 13 puntos en este período. La capacidad del Valencia Basket para mantener su producción ofensiva bajo presión fue fundamental para sellar la remontada.




