València aprueba un plan de choque contra roedores en el alcantarillado

El consistorio invertirá más de 92.000 euros para reforzar el control de plagas ante la proliferación de roedores en la red municipal.

Imagen genérica de una rejilla de alcantarillado en una calle de ciudad, con un fondo urbano desenfocado.
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Imagen genérica de una rejilla de alcantarillado en una calle de ciudad, con un fondo urbano desenfocado.

El Ayuntamiento de València ha aprobado un plan de choque para combatir la proliferación de roedores en la red de alcantarillado municipal, con una inversión adicional de 92.206,40 euros.

Esta medida implica una modificación del contrato de control de plagas, adjudicado en abril de 2023 a la empresa Lokimica por cinco millones de euros, para incorporar una ampliación de las actuaciones de control de roedores. El refuerzo del servicio será ejecutado por la misma empresa adjudicataria.
El plan contempla la realización de 66 jornadas de trabajo adicionales durante el periodo de la primera prórroga del contrato, que se inicia ahora. El objetivo es reducir la población de roedores «hasta un nivel de tolerancia aceptable para la ciudadanía» debido a su «excesiva proliferación».
Actualmente, el contrato prevé una plantilla de 29 personas aplicadoras de tratamientos, que realizan esta labor durante todos los días laborables del año. El plan propuesto supondría incorporar 4 técnicos más durante las 66 jornadas adicionales.
Según los informes técnicos municipales, la modificación responde principalmente a dos factores: el aumento de las zonas verdes urbanas —que han crecido en unos 145.000 metros cuadrados desde que se formalizó el contrato hace tres años— y la expansión de la ciudad con nuevas áreas urbanizadas. Este crecimiento ha incrementado los kilómetros de la red de alcantarillado y el número de puntos a tratar, especialmente en barrios como Malilla, La Punta, Beniferri o La Marina.
Además, el informe del área de Sanidad justifica que el Ayuntamiento ha tenido que asumir nuevas zonas de actuación tras la desaparición del Consorcio Valencia 2007, lo que ha incrementado la carga de trabajo del servicio. El consistorio ha justificado que esta modificación no altera de forma significativa el contrato original, ya que supone únicamente un 1,88 % del importe de adjudicación inicial que superaba los cinco millones.