Un nuevo altar de una tonelada para la Iglesia de los Jesuitas de Valencia

El ebanista Salvador Caballero elabora un altar mayor de roble americano y mobiliario para la sacristía, recuperando técnicas tradicionales.

Imagen de unas manos de artesano trabajando la madera con herramientas tradicionales.
IA

Imagen de unas manos de artesano trabajando la madera con herramientas tradicionales.

La restauración de la Iglesia de los Jesuitas de Valencia avanza con la incorporación de un nuevo altar mayor de diseño contemporáneo, elaborado en roble americano y concebido en forma de cubo macizo, que pesará alrededor de una tonelada.

Esta pieza ha sido encargada al prestigioso ebanista valenciano Salvador Caballero Bataller, afincado en Alzira. Caballero, reconocido con el Premio de Artesanía de la Cámara de Comercio de Valencia, cuenta con una dilatada trayectoria internacional en el ámbito del diseño y la ebanistería artística.
El nuevo altar se está elaborando íntegramente a mano, siguiendo técnicas tradicionales como la unión de “cola de milano”, un sistema centenario de ensamblaje que permite encajar las piezas sin clavos ni tornillos, garantizando resistencia y estabilidad. La estructura, de diez centímetros de grosor, se concibe como un bloque único de madera noble con un diseño minimalista pensado para no restar protagonismo a la decoración del ábside ni a la imagen de la Inmaculada que preside el espacio.
El proyecto forma parte de un proceso integral de restauración del templo en el que se ha apostado por la recuperación de oficios tradicionales como la orfebrería, la forja, la pintura o la ebanistería, con la participación de distintos artesanos valencianos.

"Mi trabajo es como el que se hacía hace 500 años."

Salvador Caballero · Ebanista
Además del altar mayor, Caballero también se encargará de la fabricación del nuevo mobiliario de la sacristía, con más de 12 metros de armarios y estanterías en roble americano, así como de la restauración de espejos con pan de oro de 24 quilates y la elaboración de los ambones que flanquearán el altar.
El propio ebanista ha explicado que el proyecto supone un reto técnico importante por la dureza del roble y las condiciones que deberá soportar la pieza, subrayando la importancia de mantener vivas las técnicas tradicionales. Está previsto que el conjunto de trabajos tenga un plazo de ejecución de unos seis meses, tras los cuales la iglesia contará con un nuevo mobiliario litúrgico diseñado para ser funcional, duradero y coherente con la estética renovada del templo.