Luna Valls Valle: La joven valenciana que impulsa la cultura con un disco y proyectos innovadores

Con 23 años, Luna Valls Valle lanza su primer disco y gestiona espacios culturales como Catástrofe, a pesar de su visión crítica sobre su privilegio.

Imagen genérica de un micrófono en un escenario de teatro, con cortinas rojas al fondo.
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Imagen genérica de un micrófono en un escenario de teatro, con cortinas rojas al fondo.

La joven valenciana Luna Valls Valle, de 23 años, ha lanzado recientemente su primer disco e impulsa diversos proyectos culturales en la ciudad de València, como el espacio Catástrofe, a pesar de su humilde visión sobre su propia trayectoria.

Con solo 23 años, Luna Valls Valle se ha consolidado como una figura emergente en el ámbito cultural de València. Conocida por su energía y su capacidad para poner en marcha iniciativas, recientemente ha presentado su primer disco, titulado Cazador, te engañé, una obra que describe como una expresión muy personal sobre las relaciones.
La presentación oficial de su trabajo musical tendrá lugar el 24 de abril en el Teatro El Musical, un escenario donde siempre ha deseado actuar. El disco, producido por Joje, destaca por ser una creación hecha íntegramente por mujeres, un aspecto que Luna valora especialmente.

"Últimamente me siento muy identificada con esta idea de ser una trabajadora cultural, ¿sabes? Alguien que está poniendo sus manos, sus ideas y su trabajo para hacer algo siempre relativo a la cultura."

Luna Valls Valle · Promotora cultural y artista
Más allá de la música, Luna Valls Valle es la impulsora de Catástrofe, un espacio cultural situado entre las calles Carniceros y Arolas de València. Este proyecto, heredado de su madre, Mercedes Valle, funciona como un lugar abierto a propuestas artísticas de cualquier persona, con una filosofía basada en la colaboración y un apoyo simbólico para los gastos.
Su trayectoria cultural se inició después de una experiencia decepcionante con la carrera de Periodismo, que ella misma califica como la “mayor decepción de mi vida”. Esta circunstancia la llevó a explorar otros caminos, como la creación de la asociación cultural Okuparte y los talleres de creación musical para mujeres, Ombligo, financiados por la SGAE.
A pesar de su éxito y su actividad incesante, Luna expresa una cierta incomodidad con su posición de privilegio, reconociendo que proviene de una familia acomodada de València, con su padre, Rafa Valls, conocido por los negocios Mancini y el Puesto Uno del Mercado Central. Esta conciencia la lleva a reflexionar sobre su condición de “nepo baby”, a pesar de su deseo de autonomía económica a través de sus proyectos.