La convocatoria, que busca manos artesanas para la confección de estas piezas únicas, se divide en dos lotes con un valor total de 94.380 euros. El primer lote, valorado en 49.005 euros, corresponde a los espolines de las Falleras Mayores de València, mientras que el segundo, con un presupuesto de 45.375 euros, se destina a las Falleras Mayores Infantiles.
“"El color elegido por cada fallera mayor y fallera mayor infantil es uno de los secretos más esperados de cada reinado, ya que la tradición marca que cada una escoge los colores de su propio espolín tras su nombramiento, que se realiza cada mes de octubre."
Estos tejidos, que son uno de los elementos más simbólicos del traje de las máximas representantes de las Fallas, deberán estar listos antes del 30 de noviembre de cada año. Esto permitirá confeccionar los trajes que las falleras estrenarán en sus ceremonias de exaltación, garantizando la continuidad de una tradición que une fiesta, identidad y oficio artesanal.
Los espolines son piezas de máxima calidad, elaboradas en talleres artesanales manuales. El pliego de condiciones especifica que la fabricación debe ser enteramente artesanal, utilizando los medios tradicionales de la artesanía valenciana desde los siglos XVIII y XIX, sin incorporar mecanismos accionados por otra energía que no sea el esfuerzo y la pericia del tejedor. Para garantizar el cumplimiento de estos requisitos, los talleres deberán adjuntar un certificado de ATEVAL (Asociación de Empresarios Textiles de la Comunitat Valenciana).
Para las Falleras Mayores de València, cada espolín requerirá 13,50 metros de tela, tejida con una máquina de 400 agujas y en simetría de espejo, con 33 colores. En el caso de las Falleras Mayores Infantiles, serán 12,50 metros de tela, con una máquina de 800 agujas para un dibujo asimétrico y 36 colores. Además, los corpiños de manga larga necesitarán 3,50 metros de seda lisa artesanal del mismo color que el espolín, un detalle fundamental ya que cada fallera elegirá sus colores tras su nombramiento.




