La inmigración ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en un pilar fundamental en la evolución reciente de l'Horta Sud. Las cifras del INE para el año 2025 revelan que 71.094 personas de origen extranjero residen en la comarca, constituyendo el 13,1% de los 500.654 habitantes. Esto significa que, aproximadamente, uno de cada ocho vecinos de la zona tiene raíces foráneas.
Este aumento no es un hecho aislado, sino el resultado de una tendencia sostenida a lo largo de los años. La inmigración ha crecido en paralelo al desarrollo urbano y económico del área metropolitana de València, encontrando en l'Horta Sud un espacio de oportunidades, especialmente en sectores como los servicios, la logística, la industria auxiliar y la construcción. Esta consolidación indica que ya no se trata de estancias temporales, sino de proyectos de vida estables, con familias que se reagrupan y menores que se incorporan al sistema educativo.
Sin embargo, la distribución de esta población no es uniforme. Existen diferencias significativas entre los municipios, reflejando realidades urbanas y socioeconómicas diversas. Xirivella encabeza la lista con un 21,4% de población inmigrante, seguida de Mislata (17,5%), Alfafar (16,9%) y Torrent (16,5%). Este último municipio, además, concentra el mayor volumen absoluto, con más de 15.000 residentes extranjeros. Estas disparidades se explican por factores como la densidad urbana, la proximidad a València y la disponibilidad de vivienda en alquiler.
Más allá de los datos demográficos, la presencia de la población inmigrante tiene un impacto directo en la economía local. Su participación es crucial para sostener sectores estratégicos como la hostelería, el comercio, la logística y los servicios de cuidados, donde a menudo hay una alta demanda y una menor cobertura por parte de la población autóctona. Además, su contribución se extiende al consumo, el alquiler de viviendas y la creación de pequeños negocios, dinamizando la actividad económica en barrios y municipios.
El proceso de integración ha experimentado una aceleración reciente, con medidas que han facilitado la regularización administrativa de parte de esta población, como la que se produjo tras la DANA. Esta regularización mejora el acceso a contratos laborales, las condiciones de trabajo y los servicios básicos, reduciendo la economía sumergida y fomentando la estabilidad. Asimismo, contribuye a reforzar la cohesión social, transformando la relación entre vecinos y reduciendo situaciones de exclusión.
A pesar de los avances, persisten retos importantes. El acceso a la vivienda continúa siendo una de las principales dificultades, especialmente en municipios con alta presión demográfica. A esto se añaden la precariedad laboral en ciertos sectores y la necesidad de mejorar los mecanismos administrativos. La integración plena no depende solo de la situación legal, sino también de la estabilidad laboral, el acceso a servicios públicos y la igualdad de oportunidades. Es fundamental evitar discursos simplistas y promover una convivencia basada en el conocimiento mutuo y los datos reales.
La inmigración está redefiniendo el futuro urbano y territorial de l'Horta Sud. La planificación de servicios, el transporte público, los espacios verdes y la vivienda deben adaptarse a una población heterogénea, fomentando la equidad y el acceso a oportunidades para todos. Esta diversidad cultural, que se manifiesta en festivales, gastronomía y asociaciones, enriquece el panorama local y promueve la creatividad y la innovación. En definitiva, la inmigración es un elemento central que marcará el futuro inmediato de la comarca.




