La UPV descubre cómo reducir el rajado en cítricos hasta un 70%

Un equipo de la Universidad Politécnica de Valencia ha demostrado la eficacia de una hormona vegetal para mejorar la resistencia de la piel de naranjas y mandarinas.

Imagen genérica de una naranja en un naranjo, con hojas verdes desenfocadas al fondo.
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Imagen genérica de una naranja en un naranjo, con hojas verdes desenfocadas al fondo.

Un equipo del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha demostrado que una aplicación temprana de una hormona vegetal puede reducir significativamente el rajado de los frutos en cítricos.

Este descubrimiento aborda uno de los principales problemas económicos del sector citrícola a nivel mundial, ya que el rajado puede provocar pérdidas de hasta el 40% de la cosecha en variedades como la mandarina Nova o las naranjas Navel.

"Las naranjas y mandarinas pueden parecer frutos resistentes, pero, las que tienen la piel muy fina y pegada a la pulpa son muy vulnerables a un problema que preocupa y mucho a los agricultores, como es su rajado. Cuando la pulpa del fruto crece más rápidamente que su piel, la corteza no resiste la presión y aparece una grieta, que acaba por provocar el rajado del fruto. Esos frutos ya no se pueden vender, lo que provoca importantes pérdidas económicas año tras año."

un investigador de la UPV
El estudio, realizado en plantaciones comerciales de mandarina Nova en la Comunidad Valenciana, revela que la aplicación de ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) en una fase específica del desarrollo del fruto puede reducir el rajado hasta un 70%. Esta mejora se logra sin afectar el tamaño ni la calidad del fruto, y se traduce en un aumento significativo del rendimiento final de la cosecha.
La clave de este tratamiento reside en el refuerzo de la piel de los frutos desde dentro. Las células de la corteza se vuelven más grandes, flexibles y con paredes más gruesas, lo que permite que la piel se estire mejor a medida que el fruto crece, evitando así el rajado. Además, la nueva formulación de 2,4-D no requiere grandes cantidades de producto, sino una aplicación precisa en el momento justo, cuando el fruto comienza la fase lineal de crecimiento.

"No se trata de usar más producto, sino de aplicarlo justo cuando el fruto comienza la fase lineal de crecimiento. Incluso con una sola aplicación en esa fase temprana ya hemos obtenido grandes resultados. Es importante bañar la mayor parte de frutos del árbol para que el efecto es directo sobre la parte exterior de la corteza. En algunos casos, la reducción de frutos dañados fue de casi la mitad solo con un tratamiento puntual."

un investigador de la UPV
Este estudio, publicado en el Journal of Agriculture and Food Research, complementa investigaciones pioneras de los años 90 y proporciona una explicación detallada del mecanismo de acción y el momento óptimo para el tratamiento.