Después de un 2025 con un alto volumen de transacciones, el sector inmobiliario alicantino observa una ligera desaceleración. No obstante, los expertos consideran que la situación no es alarmante, ya que la demanda de vivienda persiste, especialmente por parte de compradores foráneos.
“"Aunque tenemos una ligera bajada respecto a las ventas del año pasado, no es preocupante."
Uno de los principales retos que afronta el mercado es la escasez de vivienda disponible. Esta falta de oferta, combinada con una demanda constante, provoca una reducción en el número de transacciones y un incremento en el precio medio de los inmuebles. En este sentido, un consultor inmobiliario señala que la demanda continúa al alza, pero la falta de propiedades disponibles es un factor clave.
La presión del comprador extranjero es un elemento determinante en la evolución de los precios. El 43% de los compradores en la provincia de Alicante son extranjeros, con un poder adquisitivo superior al de los residentes locales. Esta tendencia dificulta el acceso a la vivienda para la población autóctona y genera una presión alcista sobre los precios, especialmente en zonas costeras como Jávea o Dénia, donde los precios han crecido un 29%.
En la Marina, el 84% de los compradores de vivienda de lujo son extranjeros, consolidando la zona como un polo de atracción inmobiliaria en el Mediterráneo. La provincia de Alicante es la tercera de España en transacciones inmobiliarias, solo por detrás de Madrid y Barcelona.
Ante esta situación, el Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo Plan Estatal de Vivienda para los próximos cuatro años, con una dotación de 7.000 millones de euros. Este plan busca incrementar la construcción de vivienda pública, protegerla de la especulación y ofrecer ayudas para la emancipación juvenil, tanto para la compra como para el alquiler.




