La soledad y el estrés social aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Profesionales del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre alertan sobre el impacto creciente de factores sociales en la salud del corazón.

Imagen genérica de una persona mayor leyendo un periódico, con las manos en primer plano.
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Imagen genérica de una persona mayor leyendo un periódico, con las manos en primer plano.

Profesionales del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre alertan que factores sociales como la soledad, el estrés crónico, el sedentarismo y la contaminación están aumentando significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la población.

La doctora Alicia Serrano, cardióloga de la Unidad de Cardiología del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, integrada en el Instituto Cardiovascular Vithas, ha destacado que estos elementos, cada vez más presentes en la vida moderna, contribuyen a un aumento considerable de infartos, ictus y otras patologías cardíacas.

"Estamos viendo un aumento progresivo de pacientes cuyo corazón no solo se ve afectado por la hipertensión o la diabetes, sino por el contexto emocional y social. La soledad, en particular, se ha convertido en un elemento de riesgo tan relevante como los factores clínicos tradicionales."

Alicia Serrano · Cardióloga del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre
Una declaración oficial de la American Heart Association indica que la soledad y el aislamiento social aumentan alrededor de un 30% el riesgo de infarto o ictus. Este dato se refuerza por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte que la desconexión social está implicada en más de 871.000 muertes anuales a nivel global, asociadas a cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades graves.
La doctora Serrano explica que la soledad actúa de forma fisiológica sobre el sistema cardiovascular, ya que la falta de interacción social incrementa la inflamación basal del organismo, eleva la presión arterial y potencia los efectos del estrés crónico. Todos estos mecanismos, sumados, explican por qué la soledad incrementa de manera tan clara el riesgo de infarto o ictus.
A la soledad se suma el aumento sostenido del estrés emocional y laboral. La activación continua del sistema de alerta del organismo provoca hipertensión, alteraciones del ritmo cardíaco y un deterioro progresivo de la función del corazón. El estilo de vida actual, con jornadas extensas, dificultad para conciliar, presión laboral y escaso tiempo de descanso real, está generando un terreno fértil para la aparición de enfermedad cardiometabólica, llenando las consultas de personas jóvenes con síntomas derivados del estrés sostenido.
El sedentarismo y la contaminación también juegan un papel crucial. La falta de actividad física, la alimentación desequilibrada y el aumento del tiempo frente a pantallas, combinados con la soledad, potencian la obesidad, la diabetes y la hipertensión, patologías que son la base de gran parte de las enfermedades cardiovasculares diagnosticadas hoy en día. Además, la contaminación ambiental es responsable de hasta el 25% de las muertes por cardiopatía isquémica, ya que la exposición prolongada a partículas contaminantes puede desencadenar inflamación sistémica, aumentar la viscosidad sanguínea y favorecer la formación de trombos.
Para reducir este riesgo, el equipo de cardiología propone fomentar el contacto social regular con familiares y amigos, gestionar el estrés mediante técnicas de relajación o apoyo profesional, y mantener una actividad física continuada de al menos 150 minutos semanales junto con una dieta equilibrada.