Las formaciones políticas de la oposición han expresado su rechazo al proyecto urbanístico del Grao, que prevé la prolongación de la Alameda y la construcción de torres de hasta 40 plantas. Según los partidos, este plan promueve la especulación y no garantiza el acceso a vivienda asequible para la ciudadanía de València.
“"Nos quieren hacer creer que los burros vuelan. Nos venden el PAI del Grau como un gran proyecto, pero lo que esconden es un modelo pensado puramente para la especulación."
Desde Compromís, se advierte que la operación podría expulsar al vecindario del Marítim y aumentar los precios de la vivienda, convirtiendo el frente marítimo en un espacio exclusivo. También se cuestiona la gestión del suelo público, ya que, a pesar de hablar de un 85% de suelo público, la realidad es que se concentra la edificabilidad en altura para hacer negocio con el suelo privado.
El PSOE, por su parte, califica el proyecto como un "PAI del pasado, caduco", y lamenta el mantenimiento de una parte de la traza del antiguo Circuito de Fórmula 1. La formación socialista considera que este plan representa una vuelta al modelo urbanístico de la época de Rita Barberá, sin una visión de futuro para la ciudad.
“"Es un PAI del pasado, caduco, con la huella del circuito de Fórmula 1, que habíamos transformado en un circuito biosaludable y que ahora se queda como está para que todos recordemos la época más oscura y corrupta del PP."
Ambos partidos coinciden en la insuficiencia de la vivienda protegida, con solo un 15% previsto, y la reducción de viviendas dotacionales, pasando de 400 a 250. Estas decisiones, según la oposición, demuestran una falta de compromiso con las necesidades reales de vivienda de la población.