La artista francoespañola, residente en Suiza, llega a València los próximos días 15 y 16 de mayo con esta obra que protagoniza junto a la actriz y bailarina Arianna Camilli. La performance burlesca analiza los mecanismos de dominación inscritos en los microgestos y el lenguaje cotidiano.
Ambas intérpretes llevan a cabo un ritual catártico y gozoso a través de exclamaciones, interjecciones y acciones como acariciar, olfatear, sacar la lengua, amenazar con golpear, frotarse, mantener la mirada y acercarse mucho. El alfabeto de la propuesta, la primera de la Compañía Carmen Chan, se nutre de la masculinidad excesiva de posturas en una discusión corporal y verbal donde la comedia va de la mano de lo esperpéntico.
“"Nos interesa el impacto visual del movimiento en el espacio, así como el impacto sonoro de una frase o expresión, con el objetivo de comprender cómo los pequeños gestos y las micropalabras son suficientes para dominar los cuerpos de los demás."
En este dúo rítmico y gráfico, se ejecuta una partitura corporal y sonora que alcanza su clímax a partir de voces que gritan al unísono, una iluminación cada vez más intensa y un breve ritornello que se amplifica y divierte a la audiencia hasta el disgusto. La disociación corporal y verbal han sido fundamentales en el proceso de creación.
La ventriloquia es la forma adecuada de hablar sobre las consecuencias de enfrentarse a los que ellas denominan "imbéciles" en lugar de representarlos. El término Bell End, cabe aclarar, es un insulto vulgar en el Reino Unido e Irlanda que se refiere al glande. Para reforzar esta cuestión colectiva, en la pieza se utiliza una canción obscena, La Petite Huguette.




