La identidad valenciana, en resistencia y búsqueda de un nuevo relato

Tres escritores reflexionan sobre la conciencia colectiva valenciana y la necesidad de reformular el discurso con la lengua como eje central.

Imagen genérica de un micrófono en un atril, simbolizando el debate político y la discusión sobre la identidad valenciana.
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Imagen genérica de un micrófono en un atril, simbolizando el debate político y la discusión sobre la identidad valenciana.

La identidad valenciana se encuentra en un momento de resistencia, con escritores que buscan reformular su discurso y poner la lengua en el centro para su supervivencia en un contexto de cambios globales.

En el marco del 25 de Abril, la conciencia colectiva valenciana es objeto de reflexión por parte de diversos escritores. Estos expertos subrayan la importancia de crear un nuevo relato que ponga la lengua en el centro y genere espacios de resistencia ante los desafíos actuales. La identidad valenciana, que se remonta a la década de 1330 con los primeros testimonios que hablaban de los «valencianos», ha resistido durante siglos en convivencia con otras identidades.
A pesar de que el 85,7% de los habitantes valencianos se sienten partícipes de la identidad valenciana en distinto grado, los datos del CIS de 2023 muestran que el sentimiento de pertenencia no pasa por su mejor momento. Solo un 2,1% se siente únicamente valenciano, y un 10,7% se siente más valenciano que español. Estas cifras contrastan con otros territorios históricos con lengua propia, donde el sentimiento identitario es significativamente más alto.

"Muchas veces pienso que haber llegado hasta aquí es un milagro histórico. Para asegurar la supervivencia debemos actuar como minoría resistente y reformular el discurso de la propia valencianidad en el siglo XXI, para consolidar y compactar nuestra minoría, y desde ella incorporar a la mayoría."

un escritor
Un historiador destaca que la creación de un «obstáculo deliberado» en el pasado buscó que el País Valencià asumiera su identidad española o dejara de lado su vinculación con Cataluña. Esta estrategia, documentada en cables diplomáticos, fue posteriormente abordada por un expresidente, quien vio en el vínculo entre Madrid y Valencia un factor de equilibrio frente al nacionalismo. Otro historiador señala que Valencia fue la única zona periférica que España podía controlar mínimamente, con beneficios económicos para el centro.
La situación actual de la identidad valenciana se ve afectada por fenómenos demográficos y la globalización. Un escritor lo resume como una tensión entre una «globalización agresiva» y la «localidad resistente». La familia emerge como un espacio clave de resistencia, donde la transmisión de la lengua y la cultura valenciana a los hijos se considera un legado valioso. La tarea principal, según una profesora, es para los que son de aquí, sumando a los recién llegados a este propósito de resistencia lingüística.
En el ámbito político, la cuestión identitaria sigue siendo un punto de conflicto. Un presidente autonómico ha repetido el mantra de «Alicante, Valencia y Castellón» como nuevo eje identitario, lo que ha generado críticas por desnaturalizar el término Comunitat Valenciana. La derecha valenciana es cuestionada por no asumir una visión geopolítica propia, mientras que la izquierda también recibe críticas por una «valencianidad administrativa» que no va más allá. El asedio a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) y la propuesta de sacar Alicante del dominio lingüístico valenciano son ejemplos de la tensión existente.