El caso, tramitado por los servicios jurídicos de la asociación El Defensor del Paciente, revela una grave negligencia médica. La mujer ingresó en el centro hospitalario con un fuerte dolor abdominal y vómitos, y se le diagnosticó una pancreatitis aguda biliar, ordenándose su ingreso inmediato.
Sin embargo, debido a la falta de camas disponibles en las plantas de hospitalización o salas de tratamiento, la paciente fue ubicada en un box de espera. Esta espera, que debería haber sido monitorizada, se convirtió en un aislamiento fatal.
Durante 36 horas, desde las 00:12 horas del día de su ingreso hasta las 07:32 horas de la jornada siguiente, la paciente no recibió atención alguna. El expediente revela que no se registraron tomas de constantes, analíticas ni exploraciones adicionales durante este periodo.
No es de ninguna manera aceptable que una paciente permanezca un día y medio en un box sin que ningún médico o enfermera siquiera se acercara.
La desatención fue tal que el personal sanitario no se percató del fallecimiento de la mujer hasta que ya era demasiado tarde para cualquier maniobra de reanimación. La pancreatitis aguda, que requiere vigilancia constante por riesgo de fallo orgánico, progresó sin el tratamiento intensivo necesario.
La asociación El Defensor del Paciente, representada por los letrados Ica Aznar Congost y Juan Carlos Montealegre Bello, ha calificado la actuación de “inaceptable”, afirmando que la muerte fue “innecesaria” y fruto de una “pasividad absoluta”. El acuerdo económico se ha cerrado en el marco de un procedimiento administrativo de reclamación patrimonial contra la sanidad pública.




