La muestra, que abarca piezas realizadas entre 1955 y 2004, explora la curiosidad intelectual de un creador que supo conjugar su formación como ingeniero forestal con una profunda reflexión artística. La exposición busca ofrecer una visión global de una carrera marcada por la búsqueda constante del orden oculto en la naturaleza.
Entre las obras expuestas destaca el Bodegón del cesto, de 1955, que convive con esculturas como La rectitud de las cosas I, de 1980. También se incluyen piezas que utilizan materiales diversos como tableros, correas de cuero o cintas métricas, como es el caso de Homenaje a Pitágoras I.
“"Todas sus obras son armónicas, son refugios para el silencio."
El trabajo de Gustavo Torner se caracteriza por descifrar las leyes matemáticas y geométricas que sostienen el entorno natural. Más allá de la imitación, su obra pretende desvelar los ritmos y las tensiones del entorno, consolidándose como una figura clave en la abstracción en España y en la creación del Museo de Arte Abstracto Español.




