El análisis de los datos delictivos en Burjassot, Alboraya, Moncada, Paterna y Puçol revela una tendencia creciente de los delitos digitales, mientras que los delitos convencionales presentan comportamientos más variados. Esta transformación refleja un desplazamiento progresivo hacia infracciones cometidas en entornos en línea, más complejas de rastrear y perseguir por las autoridades.
En términos globales, Burjassot registró el mayor incremento, con un 12,4% más de infracciones penales, seguido de Alboraya con un 9,5%. En contraste, Moncada y Puçol experimentaron una reducción de la criminalidad total, con un -3,5% y un -3,6% respectivamente, mientras que Paterna mantuvo una estabilidad casi total con un ligero aumento del 0,3%.
En Alboraya, el aumento del 9,5% en el total de delitos se debe principalmente a la ciberdelincuencia, que se disparó un 48,5%. Las estafas informáticas crecieron un 48% y otros ciberdelitos un 51,7%. En cuanto a la criminalidad convencional, se observaron descensos notables en robos con violencia (-21,7%) y robos con fuerza (-41,4%), pero un aumento preocupante en delitos contra la libertad sexual (+45,5%) y sustracciones de vehículos (+26,3%).
Burjassot lideró el crecimiento con un 12,4% más de infracciones, impulsado por un aumento del 57,3% en ciberdelincuencia, con las estafas informáticas creciendo un 57,8%. También aumentaron los hurtos (+21,5%) y las sustracciones de vehículos (+37,5%), mientras que los delitos contra la libertad sexual disminuyeron un -17,6%.
Moncada fue uno de los municipios con descenso de la criminalidad total (-3,5%), gracias a una caída del -9,2% en la criminalidad convencional, especialmente en robos con fuerza (-52%) y sustracciones de vehículos (-50%). No obstante, se registraron incrementos en robos con violencia (+33,3%), lesiones (+100%) y tráfico de drogas (+100%), con la ciberdelincuencia aumentando un 22,1%.
En Paterna, la criminalidad se mantuvo casi estable (+0,3%), con una disminución del -7,4% en delitos convencionales, incluyendo robos con violencia (-34,7%) y robos con fuerza (-28,5%). Por el contrario, los delitos contra la libertad sexual aumentaron un +55% y el tráfico de drogas un +43,8%, con la ciberdelincuencia creciendo un 27,5%.
Finalmente, Puçol redujo su criminalidad total un 3,6%, con una caída del -3,8% en delitos convencionales, incluyendo hurtos (-15,2%), robos con violencia (-27,3%) y robos con fuerza (-19,4%). A pesar de esto, se observaron subidas significativas en sustracciones de vehículos (+150%) y homicidios en tentativa (+100%), aunque la ciberdelincuencia descendió ligeramente un -1,9%.
Este cambio de modelo delictivo en l'Horta Nord subraya la necesidad de adaptar las políticas de seguridad, reforzando la prevención digital y la cooperación entre los cuerpos policiales para hacer frente a una inseguridad cada vez más vinculada a los fraudes en línea.




