Las tiendas, los toldos y las camisetas verdes que se habían convertido en una imagen habitual de la Plaza de la Virgen de València durante nueve días, así como las actividades paralelas como conciertos y paellas, se retiran. Los docentes acampados han decidido levantar el campamento después de que se haya votado mayoritariamente la suspensión de la huelga indefinida, que comenzó el pasado 11 de mayo.
Según explican desde la organización, la iniciativa de la acampada nació como una forma de llevar el conflicto del conflicto educativo un paso más allá, desafiando los límites impuestos por la Conselleria de Educación. Su objetivo era poner el foco en la necesidad de una negociación efectiva y crear un espacio común para prefigurar las relaciones sociales y la escuela deseada, convirtiéndose en una 'casa compartida' para los docentes en lucha.
Durante su estancia en la plaza, han organizado conferencias, charlas, debates, talleres de pancartas, deportes y conciertos. Consideran que, por el momento, el espacio ha cumplido su función y que han contribuido a los 'logros parciales' derivados de la huelga indefinida. No obstante, son conscientes de que queda un 'largo camino por delante' para reivindicar las necesidades de la enseñanza pública y construir una educación pública transformadora.
Definen estas casi dos semanas como un tiempo de 'alegría compartida, de militancia cotidiana, de convivencia y respeto', agradeciendo el apoyo y la solidaridad recibida por parte de la sociedad. Animan a los docentes a mantener el impulso colectivo y a continuar organizándose desde las asambleas, asegurando que la 'revuelta educativa no ha hecho más que empezar' y que se encontrarán 'de nuevo, en las plazas; nos encontraremos, como siempre, en las calles'.




