Un reciente estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dibuja un retrato complejo de la sociedad española, describiéndola como una entidad híbrida que navega entre la tradición romántica y la modernidad digital. Aunque en los principios se muestra moderna, en sus imaginarios colectivos, como la monogamia, todavía predomina un componente tradicional.
En el plano declarativo, los españoles continúan priorizando valores como la salud, el cuidado, la estabilidad y el reconocimiento mutuo por encima del éxito o la apariencia. La creencia en el amor verdadero que todo lo puede y que dura toda la vida, así como en la existencia de un "alma gemela", persiste, aunque pueda parecer ingenuo en una sociedad actual. Estos mitos románticos conviven con valores modernos como la igualdad, característicos de sociedades en plena transición cultural.
Los datos sobre aplicaciones de citas evidencian la penetración de la digitalización en las relaciones sentimentales, pero no tanto en la moral. A pesar de ser utilizadas, estas plataformas generan una cierta desconfianza simbólica, siendo percibidas como espacios eficaces para el contacto, pero menos legítimos para el amor duradero. Además, entre las personas sin relación sentimental, predomina la falta de interés en iniciarla, interpretado como una defensa ante posibles frustraciones, un aumento del valor de la autonomía o un simple realismo vital.
El estudio también señala una infravaloración del amor propio o la autoestima en las respuestas. Esto sugiere que, para muchos españoles, el amor se entiende principalmente como una entrega hacia los demás, más que como un cuidado de uno mismo. Esta tendencia resulta llamativa, dado que la autoestima es fundamental para el equilibrio emocional y la calidad de los vínculos afectivos.
En resumen, la sociedad española reflejada en el estudio valora profundamente los vínculos amorosos, entiende la pareja más como compañía que como erotismo, mantiene la monogamia como norma predominante, conserva mitos románticos clásicos y mira con ambivalencia la modernización digital del cortejo. Es una sociedad relacional, convivencial y todavía bastante romántica, aunque menos idealista en sus prácticas que en el discurso.




