El equipo dirigido por Carlos Corberán salió vivo de Son Moix con un punto que sabe a gloria, especialmente después de haber estado por detrás en el marcador. El gol de cabeza de Samu Costa, fruto de un enésimo fallo defensivo, dejó al equipo valencianista completamente noqueado.
Sin embargo, la reacción fue casi milagrosa. El fútbol de Javi Guerra, las intervenciones de Dimitrievski y el gol de Umar Sadiq fueron clave para lograr el empate. Este punto, aunque pueda parecer poco, es fundamental para romper una dinámica negativa de dos derrotas consecutivas y afrontar la lucha por la permanencia con más optimismo. Ahora, el objetivo es ganar al Girona en Mestalla.
El partido comenzó con ocasiones desaprovechadas por parte de Lucas Beltrán y Umar Sadiq. La lesión de Thierry Rendall a los diez minutos obligó a su sustitución por Renzo Saravia. La falta de precisión y continuidad hizo que los lanzamientos de larga distancia fueran la única solución, con Dimitrievski respondiendo bien a los tiros de Darder.
En la segunda parte, el Mallorca se adelantó con el gol de Samu Costa, aprovechando un error defensivo del Valencia. El equipo cayó a la lona, pero los cambios introducidos por Corberán, con la entrada de Javi Guerra, Rioja y Danjuma, revitalizaron al equipo. Poco después, una jugada entre Rioja, Guerra y Sadiq culminó en el gol del empate, un resultado casi inesperado dadas las circunstancias.
A pesar del empate, el Valencia siguió concediendo ocasiones, y Dimitrievski tuvo que volver a intervenir para mantener al equipo vivo. Javi Guerra fue el motor del equipo, generando peligro y haciendo que el Valencia fuera más vertical. El Mallorca tuvo una última oportunidad en el descuento, y Gayà reclamó un penalti en la última jugada del partido.




