Hay días para disfrutar sin demasiadas reglas, para divertirse y, si hace falta, tirar por la borda las horas de gimnasio. La vida también va de eso. De vez en cuando, rendirse ante los encantos del food porn no solo no es malo, sino casi necesario: estar frente a esa comida que te entra por los ojos, que te seduce al instante y a la que le quieres hincar el diente incluso sabiendo que no es precisamente ligera.
Un buen lugar para dejarse llevar por ese concepto es la hamburguesería El Tarantín Chiflado. Su propuesta lleva la idea al extremo, con combinaciones atrevidas y poco convencionales que probablemente no convencerían a los puristas de la hamburguesa. Pero ahí está la gracia. Porque, como se decía, hay días en los que las normas se relajan y lo único que importa es disfrutar sin remordimientos.
De esa imaginación salen propuestas que usan donuts en lugar de pan o añaden capas abundantes de queso fundido, pero una combinación que, aunque rocambolesca, es la más contenida dentro del caos y ganadora del Champions Burger València 2024 es 'La Mejor'. Su estilo está influenciado por la cocina americana, con ciertos toques latinoamericanos, lo que refuerza esa identidad potente y diferente.
Cuando el camarero la sirve y la pone en la mesa, impone: alta, cargada, excesiva, pero irresistiblemente atractiva. La base es un pan brioche brillante, bien tostado, que ya sugiere ese punto dulce característico. En su interior, costilla estilo jopo, una bomba crujiente de queso ahumado frito, picada de chuletón y pepinillos caramelizados en salsa barbacoa japonesa. Al lado, una jeringuilla con salsa Gucci que remata el conjunto con un toque ligeramente picante, que se puede pedir aparte para controlar la intensidad.
El resultado es una hamburguesa con contrastes muy marcados, pero bien resueltos en ese caos controlado. La costilla estilo jopo y la picada de chuletón aportan jugosidad y ese sabor intenso a carne, mientras que la bomba de queso ahumado frito suma cremosidad y un toque crujiente. El equilibrio lo ponen los pepinillos, que dan acidez y dulzor y hacen que los bocados no se hagan pesados demasiado rápido.
El ambiente acompaña la experiencia. Grafitis, colores intensos, luces de neón y detalles que recuerdan más a un local nocturno que a una hamburguesería. Ese toque canalla ya advierte de que no estás en un sitio convencional. Sobre la mesa hay mensajes divertidos y mil detalles que te hacen dejar de mirar el móvil. Todo está pensado para tener una experiencia divertida, con un trato alegre y desenfadado.




