Tras varios años de fuertes subidas, el mercado inmobiliario valenciano se enfrenta a una nueva fase de incremento de precios más moderado, pero constante. El informe correspondiente al primer trimestre de 2026 indica una desaceleración progresiva del crecimiento, sin prever ningún ajuste a la baja.
Las previsiones sitúan el crecimiento en torno al +2,0% en el segundo trimestre de 2026, el +1,9% en el tercer trimestre y el +1,8% en el cuarto, reduciéndose gradualmente hasta el +1,7% en el primer trimestre de 2027. Este escenario confirma que el mercado entra en una fase de menor intensidad, pero mantiene la presión sobre los precios.
En la ciudad de València, el precio medio de la vivienda ha alcanzado los 4.168 €/m² en el primer trimestre de 2026, en comparación con los 3.500 €/m² registrados un año antes. La escasez de oferta ha desbordado la ciudad y ha trasladado la presión al área metropolitana, donde los precios ya igualan, y en algunos casos superan, los niveles de la capital.
“"La vivienda ya no cabe en Valencia. La demanda no se resuelve dentro de la ciudad, se desplaza fuera, y lo hace cada vez con mayor intensidad."
Detrás de esta dinámica se encuentra un desequilibrio persistente entre oferta y demanda. La producción de vivienda nueva sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades del mercado, tanto en la capital como en su área metropolitana. Municipios como Godella y Burjassot ya superan los 4.000 €/m², evidenciando que la tensión del mercado se ha extendido a todo el sistema residencial.
El problema no es solo de cantidad, sino también de producto. Se está construyendo vivienda que no responde a la capacidad económica de la mayoría de los hogares, dejando fuera a jóvenes y rentas medias. La Vivienda de Protección Pública se presenta como una herramienta clave, pero su desarrollo es insuficiente. El encarecimiento de la vivienda en propiedad también afecta al alquiler, con precios medios que ya se sitúan en torno a los 1.700 euros mensuales en València.




