El Parc Central de València: un espacio de contrastes entre la modernidad y la precariedad social

El gran pulmón verde de la ciudad acoge a cerca de 50 personas sin hogar mientras se prepara para recibir obras de Manolo Valdés y eleva el valor inmobiliario de sus alrededores.

Imagen que representa el contraste entre la modernidad de un parque urbano y la presencia de asentamientos informales.
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Imagen que representa el contraste entre la modernidad de un parque urbano y la presencia de asentamientos informales.

El Parc Central de València, inaugurado en 2018, se ha convertido en un espacio de grandes contrastes, donde la belleza paisajística y los proyectos artísticos conviven con la realidad de cerca de 50 personas sin hogar que buscan refugio allí.

El Parc Central de València, un extenso espacio verde de 110.826 metros cuadrados, se presenta como un escenario de realidades opuestas. Mientras la ciudad se prepara para la instalación de esculturas del artista valenciano Manolo Valdés y los precios de las viviendas adyacentes se elevan, el parque también sirve de refugio para una cincuentena de personas sin hogar.
Este espacio, diseñado por la paisajista estadounidense Kathryn Gustafson e inaugurado el 17 de diciembre de 2018, ha sido fruto de años de planificación, incluyendo el soterramiento de las vías ferroviarias. La zona conocida como el 'triángulo verde', entre la calle Filipinas, el puente de Giorgeta y la playa de vías, es un ejemplo claro de esta dualidad, con obras en marcha que prometen un futuro de opulencia.
Uno de los proyectos más destacados es el Espai Valdés, impulsado por la alcaldesa María José Catalá. Este espacio, que se ubicará en el Muelle 3, acogerá de forma permanente una treintena de esculturas de Manolo Valdés a partir de 2027. La inversión para adecuar este muelle se estima en 1,3 millones de euros e incluirá obras de la colección del artista, algunas nuevas y otras que actualmente están cedidas. Un monolito inédito de Valdés presidirá la exposición.
Sin embargo, la realidad actual del Muelle 3 es muy diferente. Las placas informativas están cubiertas de excrementos de palomas y el asfalto presenta un aspecto descuidado. En este espacio, una docena de tiendas de campaña y colchones forman un asentamiento donde duermen unas 20 personas, mayoritariamente hombres de mediana edad del Magreb o el sur de África. Estos residentes, muchos de ellos en situación administrativa irregular, son objeto de controles diarios por parte de la Policía Nacional.
Un segundo campamento, más escondido entre la vegetación, acoge a una treintena de personas, principalmente de Argelia, Marruecos, Túnez y Egipto. Estos individuos, que han trabajado en la recolección de fruta en condiciones precarias, reciben apoyo de organizaciones como Amigos de la Calle, Cáritas o la Cruz Roja. Se les ha ordenado desalojar el asentamiento el 13 de abril, sin una solución habitacional alternativa, lo que los aboca a la incertidumbre.
Mientras tanto, el parque continúa su transformación. La Nave 1 se ha convertido en un polideportivo con una inversión de siete millones de euros, la Nave 2 acoge una sede de la Universitat Popular desde 2020, y la Nave 3, conocida como Ribes Espai Cultural, forma parte de la programación del Teatre Escalante. La Nave 4, actualmente en obras, se destinará a servicios sociales y reinserción laboral para jóvenes. Esta revitalización contrasta con la presencia de la pobreza en un entorno donde las primeras viviendas de las torres del Parc Central se han vendido por más de 550.000 euros.