El proyecto del Nou Mestalla, cuya hoja de ruta prevé que ruede el balón en el verano de 2027, se está ejecutando bajo premisas de sostenibilidad medioambiental. Uno de los aspectos destacados es el ahorro de agua y energía. En cuanto a los recursos hídricos, el Nou Mestalla no usará agua potable para el riego del terreno de juego, lo que implicará una considerable reducción de la huella de carbono, un menor uso de energía y, en definitiva, un ahorro en todo tipo de productos por la mayor facilidad en el mantenimiento.
Para ello, el Nou Mestalla contará con un tanque de tormentas que estará conectado con el sistema de drenaje del terreno de juego y la cubierta, permitiendo el tratamiento y reutilización de agua de lluvia. Dicho tanque contará con muros de hormigón que generarán cuatro espacios: cámara central, cámara de retención, cámara de alivio y cámara seca. En esta misma línea de favorecer el ahorro hídrico, además, el estadio contempla el uso de una red de sistemas de bajo consumo que permitirá un ahorro de miles de metros cúbicos de agua al año.
Por otro lado, a la hora de desarrollar el proyecto se han tomado medidas activas y pasivas para favorecer el ahorro de energía. Se ha previsto el uso generalizado de sistemas de iluminación de alta eficiencia con luminarias LED de última generación en todo el edificio y, en particular, para la iluminación deportiva del terreno de juego. Los sistemas de producción de agua caliente sanitaria mediante aerotermia, por su parte, contribuirán a mejorar la eficiencia del edificio reduciendo el uso de combustibles fósiles y las emisiones de CO₂, mientras que los paneles fotovoltaicos cuya implementación está prevista sobre la cubierta producirán una fuente de electricidad limpia, ecológica e ilimitada para el uso diario del edificio. Esta instalación requerirá de poco mantenimiento, no contaminará y operará en silencio.




