En un contexto de constante flujo de información, la noticia sobre el uso de la inteligencia artificial por parte de las grandes plataformas digitales para verificar la edad de sus usuarios ha pasado desapercibida. El objetivo principal de esta medida es asegurar que los usuarios tengan, como mínimo, trece años, utilizando sistemas avanzados que examinan la estructura ósea y la altura de la persona que interactúa con el dispositivo.
Esta iniciativa surge en un momento en que la preocupación por la protección de los menores en el entorno digital es creciente. El Gobierno español ya anunció en febrero su intención de restringir el acceso de los menores de dieciséis años a las redes sociales, una medida que todavía está pendiente de materializarse.
Cualquier mínima limitación a tanto trol o tiktoker tóxico será siempre bienvenida.
En el ámbito valenciano, la Conselleria de Educación hizo público la semana pasada que el ciberacoso escolar en las aulas valencianas se ha reducido en un 60% desde la activación del decreto de convivencia en enero. Esta normativa limita el uso de dispositivos móviles en los centros educativos e incorpora la figura del coordinador de bienestar y protección, medidas que han demostrado ser beneficiosas para la salud mental de los menores.
Sin embargo, la incertidumbre planea sobre la continuidad de estas restricciones impulsadas por el Consell, ante el escenario de una huelga indefinida de docentes que arrancó este lunes. Las consecuencias de este paro en la enseñanza pública son imprevisibles y generan preocupación en la comunidad educativa.




