Los equipos directivos que han presentado su dimisión en centros públicos valencianos reafirman su petición de que la Conselleria de Educación "habilite un espacio de diálogo que permita escuchar directamente a las personas que han asumido la responsabilidad de dirigir" los colegios e institutos. "Para entender nuestras dimisiones, primero hay que entender la realidad que las ha provocado", sostienen estos profesionales.
Estos profesionales han presentado por registro de entrada del departamento de Campanar un escrito dirigido al secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy. "No queremos reunirnos para confrontar. Queremos reunirnos para ayudar. Formamos parte de la Administración educativa y pensamos que tenemos la obligación de aportar nuestra experiencia y nuestro conocimiento de la realidad de los centros", argumentan los directores.
Según aseguran integrantes de estos equipos directivos críticos, han recibido la respuesta de la Secretaría Autonómica de Educación a la solicitud de reunión registrada recientemente ante la Conselleria. En dicha contestación, la administración señala que las dimisiones y renuncias a la función directiva tienen carácter individual y que, por lo tanto, no pueden ser objeto de negociación o tratamiento colectivo.
Sin embargo, los equipos directivos consideran que "no se da respuesta a la cuestión planteada". "La reunión que solicitamos no tenía como objetivo negociar nuestras dimisiones ni modificar el procedimiento administrativo que las regula. Lo que pedíamos era la oportunidad de explicar de primera mano a los máximos responsables de la educación valenciana cuáles son los problemas que están viviendo los centros educativos y por qué muchas personas hemos llegado a presentar nuestra dimisión", aseveran.
Los representantes de las direcciones recuerdan que sus dimisiones pueden tener carácter individual desde el punto de vista administrativo, pero que "las dificultades que las han provocado son compartidas por muchos centros: carencia de recursos humanos, problemas de infraestructuras, sobrecarga burocrática, dificultades de atención al alumnado, sustituciones insuficientes y una creciente complejidad en la gestión diaria de los centros educativos". "Las dimisiones son individuales. Los problemas que las han provocado, no", sentencian.
Los equipos directivos lamentan "especialmente" que la respuesta recibida no contemple la posibilidad de una reunión orientada a escuchar y comprender la realidad de los centros. Consideran que "ningún informe, ninguna estadística y ninguna estructura administrativa puede sustituir completamente la visión de las personas que dirigen los centros educativos y que conviven diariamente con sus necesidades, dificultades y potencialidades".
Por último enfatizan que su petición nace "de una voluntad constructiva y de colaboración".




