El hallazgo se produjo el viernes por la mañana, cuando los trabajadores de un solar en la calle Joan Verdeguer de València descubrieron un artefacto explosivo de la Guerra Civil. La bomba, que pesaba más de 50 kilos, aún contenía carga explosiva, lo que activó inmediatamente los protocolos de seguridad.
Tras la localización, varias unidades de la Policía Nacional y el grupo especializado TEDAX se desplazaron al lugar. Dada la peligrosidad del artefacto y la necesidad de encontrar un lugar seguro para su detonación, se solicitó la autorización de la Autoridad Portuaria de València (APV).
La bomba fue trasladada a los terrenos donde se están llevando a cabo las obras de la futura terminal norte de contenedores de la ampliación del Puerto de València. Esta ubicación fue considerada idónea por su proximidad al lugar del hallazgo y por cumplir con las condiciones de seguridad requeridas para una detonación controlada.
Finalmente, alrededor de las 16 horas del mismo viernes, el artefacto fue detonado de forma segura. La explosión y la humareda resultante sorprendieron a los vecinos de zonas cercanas, incluyendo la pedanía de Pinedo. Fuentes de la Autoridad Portuaria destacaron la colaboración entre las diferentes partes como un "caso de éxito" para garantizar la seguridad ciudadana.




