La investigación se inició en agosto de 2023 tras la denuncia de una mujer de más de 90 años, residente en un centro, que detectó dos cargos no autorizados en su tarjeta bancaria por un valor total de 2.600 euros.
Las pesquisas permitieron a los agentes identificar a una empleada del propio centro como presunta autora de los hechos. La sospechosa ya había sido despedida después de ser sorprendida por otro trabajador con pertenencias de una residente.
Según la investigación, la mujer se habría aprovechado de su puesto de trabajo para acceder con facilidad a las habitaciones de los residentes, muchos de ellos en situación de especial vulnerabilidad, y sustraer objetos de valor sin levantar sospechas. El acceso habitual del personal a estas estancias facilitaba la comisión de los hurtos, que se habrían producido de forma continuada.
La detenida habría vendido las joyas sustraídas en al menos 23 ocasiones entre febrero de 2024 y marzo de 2026 en distintos establecimientos de compraventa de la ciudad, obteniendo un beneficio superior a los 9.300 euros.
Por estos hechos, la mujer ha sido detenida como presunta autora de un delito de hurto continuado y ya ha pasado a disposición judicial.




